Episodio 17 · 50 min
¿Por qué al hombre le cuesta tanto dejar de hacer el mal?
El pastor Napoleón Jaques llega a Guayaquil y responde la pregunta que da título al episodio con una sola palabra: identidad. Habla de Adán y Eva, de la paternidad que se perdió, de su propio padre ausente y de lo que significa ponerse en la brecha y pagar el precio. James cuenta el día en que tuvo que elegir entre su vida y la de su hija, y dice que ahí encontró su llamado. En la segunda mitad: la singularidad tecnológica, el aliento a la imagen de Apocalipsis 13, los BRICS, el dinero que desaparece y por qué la inteligencia espiritual está por encima de la artificial.
Resumen del episodio
El invitado: el pastor Napoleón Jaques
James Pratt y Daniela Moreira reciben a un invitado que viene de fuera del Ecuador: el pastor Napoleón Jaques. Él lo dice como lo siente, que es un honor estar una vez más en su segundo país, Ecuador, y en su segunda ciudad, Guayaquil, donde ya ha estado otras veces.
Y arranca agradeciendo a quienes hicieron posible el viaje: su hermano Manuel Solano, que siempre ha colaborado con todo, y los hermanos de Radio Bendición Online, desde Guayaquil, que fueron los que lo trajeron para traer una palabra.
Hay un detalle que James aclara de entrada y que resulta llamativo visto el tema que viene después: este episodio se preparó con cero inteligencia artificial.
Perfectos: el perfecto amor de Jesús
James le pregunta qué le dice el nombre del programa, qué palabra de la Biblia le llega con «perfectos». Y la respuesta es inmediata: el perfecto amor de Jesús.
Porque derramó su sangre en la cruz sin que nosotros lo merezcamos, y porque nadie sobre esta tierra tiene la capacidad de salvarse a sí mismo.
Su manera de medir ese amor pasa por el tamaño de lo que Dios entregó. Hay miles de millones de estrellas, de planetas, de constelaciones, pero en la creación del hombre Dios dedicó tiempo y dedicó un diseño: lo pensó para decir que iba a hacer al hombre. Y cuando el hombre cayó, tuvo que mostrarle de qué tamaño era su amor dando lo que más amaba, su único hijo, para que pagara el precio que a cada uno le tocaba pagar.
Adán y Eva fueron perfectos, y perdieron la paternidad
El punto de partida es que Dios nos hizo perfectos. Adán y Eva lo eran, y tenían la capacidad de ver a Dios en toda su majestad, cara a cara, y de hablar con el Padre.
Hasta que se desviaron del camino. Y ahí, dice, no perdieron solo el jardín: perdieron su identidad, y perdieron hasta la paternidad. De ahí en adelante fueron degradándose poco a poco, y el resultado es la sociedad que hoy tenemos.
También hace una precisión sobre el tiempo: antes de la caída pasó mucho tiempo, no sabemos cuánto, en el que Adán y Eva estuvieron con el Padre cumpliendo todo lo que él había dicho.
La respuesta: el hombre perdió su identidad
James le hace entonces la pregunta que da nombre al episodio, y la hace en varias formas. Por qué a la humanidad le cuesta tanto dejar de hacer lo malo. Por qué el hombre no se permite hacer el bien. Por qué quiere seguir siendo esclavo y prefiere lo que ya conoce, lo que le ha funcionado, aunque siempre se siga cayendo.
La respuesta del pastor es de cuatro palabras: porque perdió su identidad.
Y la explica con algo que le pasó hablando con un padre sobre su hija. Le preguntó con quién tiene más afinidad, y el hombre le contestó que la niña es igualita a él: intensa, con sus mismos rasgos. Si le hacen una prueba de ADN va a salir que es su hija, pero no solo porque habla como él, se comporta como él y tiene su mismo temperamento, sino porque la esencia de esa niña es él.
Y eso, dice, es lo que el hombre perdió: la esencia. Al perder la esencia fue perdiendo la identidad.
Eva sabía la verdad y escuchó otra voz
Lo aterriza en la conversación entre el enemigo y Eva. El enemigo le hace una pregunta, con qué Dios te dijo tal cosa, que no comieras del árbol.
Ella sabía quién era Dios y sabía lo que Dios le había dicho. Pero escuchó lo que el enemigo le estaba diciendo en ese momento, y automáticamente centró su atención ahí, empezó a contaminarse y empezó a ver otras cosas.
Eso es lo que, según él, estamos viendo en esta sociedad. Y la conclusión la dice reconociendo que cuesta decirla: esta sociedad va rumbo a su propia destrucción, porque perdió la identidad de su génesis, de su principio, de su creador, de su padre.
El niño que se despega de su padre
La imagen con la que lo explica es sencilla. Cuando un niño pequeño se despega de su padre, empieza a dejar de ver las cosas a las que estaba acostumbrado, llega un momento en que se contamina con otras, y su carácter cambia, porque ya no tiene esa relación.
Y lo lleva al plano general: cuando nos despegamos de la fuente principal perdemos la identidad, y al perder la identidad quedamos sin rumbo. Si perdemos la paternidad, perdemos todo.
«Lloré porque era mi padre, pero no sentí tanto dolor»
Y ahí pone su propia historia, que es lo que le da peso a todo el argumento. Él se desarrolló sin su padre.
Lo cuenta sin adornarlo: cuando su padre murió lloró, porque era su padre, pero no sintió tanto dolor, porque no tenía ese apego emocional con él. La razón es simple y es la misma que viene explicando: no vivía con él.
Isaías 29:24 y la humillación que viene
James trae unos apuntes que había tomado leyendo con Daniela un rato antes: Isaías 29:24, donde dice que los descarriados entrarán en razón y los rebeldes se dejarán instruir. Y pregunta cuándo va a ocurrir eso.
La respuesta del pastor parte de una aclaración: buena parte de las escrituras, y sobre todo el Antiguo Testamento, fue escrita directamente para el pueblo de Israel. Y hoy Israel, en su mayoría, no cree en el Mesías, aunque hay judíos mesiánicos que sí creen que Jesús es el hijo de Dios, que murió y resucitó al tercer día.
Así que lo que está dando Isaías es una profecía para el final de los tiempos: el corazón de piedra va a ser transformado, pero cuando choque con la realidad y caiga en cuenta de que Cristo es el hijo de Dios. Y entonces vendrá una humillación.
El hombre piensa esclavo o rey; la mujer piensa en otra cosa
Daniela entra para marcar una diferencia que venía conversando con James: esto no se vive igual en el hombre y en la mujer.
James lo había resumido en una frase que es muy de hombre: o eres esclavo o eres rey. Y Daniela dice que la mujer no piensa así. La mujer está pensando en las promesas de su corazón, en tener una conexión más grande con Dios, en hacer familia. La mujer centrada en ese amor, sometida al amor de Dios y capaz de someterse a una familia, es refugio.
Mientras que al hombre, como lo ven ellos, Dios lo prueba de otra manera: lo lanza a la calle, lo lanza afuera, lo hace subir montes. En cambio bajaba ángeles para hablar con las mujeres.
Todo tiene que ver con el llamado
Pero Daniela misma pone el contrapeso: en la Biblia hubo mujeres guerreras y emprendedoras. Nombra a Ester, que hizo maravillas y fue una líder.
Y ahí los tres coinciden en la frase que ordena el tramo: todo tiene que ver con el llamado.
El pastor lo explica con una comparación doméstica. Un celular nuevo viene con unas aplicaciones específicas: puedes hacer llamadas, pero WhatsApp o TikTok no vienen, hay que bajarlas. Así fuimos diseñados. Los hombres traen un mecanismo de defensa para cuidar a la esposa y a los hijos, y el mandato de trabajar con el sudor de la frente, de donde sale el instinto de ir a buscar la comida para los suyos.
«¿A cuál salvas primero?»
Para probarlo le hace a James una pregunta directa: si vas con tu niña y viene un animal enorme a devorar a cualquiera de los dos, y la decisión es tuya, qué haces.
James no lo piensa: me pongo primero. Rápidamente, porque es el instinto, porque es lo que Dios nos puso en el corazón.
Las mujeres son las que dan rodillas
De ahí el pastor pasa a lo que ve en su propia congregación, y pide permiso para extenderse porque le importa.
Cuando Dios nos llama, nos llama sin nadie al lado, y recibir el Espíritu Santo es que el sello de Dios descendió sobre ti, lo que te convierte en una persona capaz de cualquier cosa en el nombre de Jesús.
Y dice algo que no siempre se escucha desde un púlpito: conoce mujeres que levantan las manos con un nivel de autoridad para echar fuera demonios y romper cadenas, y que tienen un mensaje en la palabra más profundo que muchos hombres que él conoce.
Su síntesis es que no hay que elegir. Sin dejar de ser madre y sin dejar de ser esposa, una mujer puede ser guerrera e interceder por su esposo y por sus hijos desde la casa, y dentro de la iglesia es una columna, una mujer de autoridad.
El dato concreto lo pone al final: en su iglesia hay un grupo de intercesores, y quienes lo forman son las mujeres. Y si uno busca en la mayoría de iglesias cristianas, las mujeres son las principales que dan rodillas. Su lectura es que tienen acceso al mundo espiritual y pueden deshacer lo que se está haciendo en contra de la iglesia, de la comunidad y del barrio.
«Tú no eres ni común ni corriente»
Entonces le devuelve la pregunta a Daniela: qué hay en tu corazón. Porque ahí, dice, está el dato.
Y le dice lo que le parece el fondo del asunto: cuando Dios te escogió, te marcó y te separó. Por humilde y sencilla que seas, te convertiste en una persona especial para él. No eres ni común ni corriente, porque lo común y lo corriente los consigues en cualquier lado, mientras que a lo especial hay que ir a buscarlo a lugares específicos y no abunda.
Con un remate que se queda: en las manos de Dios eres una bomba atómica en el mundo espiritual.
Aceptar los no de Dios
Pero acto seguido pone el matiz que hace falta, y aclara que lo dice en general y no por Daniela. Una cosa es lo que tú tienes en el corazón —quiero tener una familia— y otra es qué te está revelando Cristo, que puede venir y decirte que vas a hacer lo que él te diga.
Si eres fiel y obediente, dice, tienes que aceptar los no de Dios. Así te duelan, así te arrastren, así te toquen el ego.
Daniela responde con lo suyo, y es la parte más personal de su intervención. Tenía muchos planes y se está dando cuenta de que ya no eran los que tenía que seguir. Este año ha sido mucho de conocerse, de ver una versión nueva de ella y de aceptar. Porque cuando entendió los no de Dios, la pregunta era qué iba a hacer, y volver al mundo no era opción. Así que se sometió: no sé cuál es tu plan ni qué quieres para mí, pero lo único que voy a hacer es someterme a ti.
Ponerse en la brecha y pagar el precio
El pastor lo lleva entonces a las mujeres que están escuchando, sin importar la comunidad ni la religión, porque el evangelio de por sí no es religión. Donde Dios te haya colocado, la pregunta es si estás dispuesta a pagar el precio.
Y explica qué es pagar el precio con el pasaje en que Dios pregunta quién se va a poner en la brecha entre él y el pueblo, porque tiene la intención de destruirlo por haber pecado. Y alguien dijo: ponme a mí, ponme en la brecha.
La brecha era ese espacio por donde Dios iba a cruzar para destruir al pueblo. Y ese hombre dijo que se pondría ahí. Ponerse en la brecha significa aguantar lo que haya que aguantar con tal de que esa ira no se desate sobre ellos y de que la presencia de Dios los levante otra vez para que puedan ser un pueblo que lo adore.
De ahí saca una idea que vale para cualquiera que esté escuchando: hay muchos hombres y mujeres en ciertos lugares que no saben que fue Dios quien los colocó ahí. Porque ahora mismo hay mucha gente sufriendo, y la depresión es una señal de ese sufrimiento: hay personas encerradas llorando, y eso es una expresión de dolor y de tristeza.
La pregunta que deja es esa: quién se va a poner en la brecha a clamar para que la gloria de Dios los visite.
El día que James tuvo que elegir entre su vida y la de su hija
Y aquí James cuenta que lo que sonaba a analogía le pasó de verdad. Le ocurrió algo muy parecido con su hija, y lo describe con la crudeza con la que se vivió: era la vida de ella o la suya.
Lo que dijo fue: heme aquí, Señor, toma mi vida, yo me sacrifico, tómame a mí. Estuvo dispuesto a sacrificar su vida por ella y por los suyos. Y ahí entendió que ya no podía seguir haciendo lo que estaba haciendo antes.
Ese fue su llamado, y lo subraya porque no lo buscaba: él no quería, no pensó que fuera un llamado, en ningún momento tuvo un aviso de que iba a hacer esto. Fue después, cuando ya había pasado, que empezó a ver que Dios lo estaba escogiendo por sus dones y por sus habilidades.
Y hay una confesión ahí que explica el resto: él sabía que estaba siendo mediocre, al uno por ciento de sus capacidades, y sabía que Dios tenía la capacidad de usarlo por completo. Lo que le faltaba era dejarse usar.
Con lazos de amor o con látigo y palo
Eso los devuelve a la pregunta del principio. Muchos son los llamados y pocos los escogidos, dicen, porque Dios toca la puerta de todo el mundo. Pero por qué la gente no quiere hacer el esfuerzo extra, por qué no quiere morir.
Y ahí está la frase que resume cómo llega cada uno: o Dios te llama con lazos de amor, o te llama con látigo y palo.
James lo dice de sí mismo sin suavizarlo: conmigo fue con palo. O cambias o cambias.
Así que la respuesta a por qué la humanidad está perdida vuelve a ser la misma, y ahora en dos partes: falta de identidad y falta de paternidad.
Un mundo que se está rediseñando sin Dios
Cuando le preguntan cómo reclama la paternidad alguien que no sabe nada de fe ni de religión, la respuesta es lo que dijo Cristo de sí mismo: yo soy el camino, la verdad y la vida.
Y a partir de ahí describe lo que ve: un mundo que se está rediseñando en un mundo donde Dios no cabe. Hay lugares donde no puedes orar. Hay países donde una mujer que ora afuera de un hospital donde se practican abortos termina presa por estar orando para que eso no siga ocurriendo. Y en los carnavales se burlan de Cristo.
Su conclusión es que las leyes también están diseñadas para que Dios no esté en la jugada del mundo, y que el mundo se aparta de Dios día a día.
«Su padre es el diablo»
El razonamiento cierra el círculo con el de la identidad. Así como existe la luz existe la oscuridad, y así como Dios es amor hay otro personaje que es todo lo contrario.
Y recuerda el momento en que Cristo les dijo a los maestros de la ley, a los escribas y a los fariseos que su padre no era Dios, que literalmente su padre era el diablo.
Volviendo a la niña que se parece a su padre: si tienes los genes de tu padre vas a hablar de amor, vas a comportarte con amor, vas a mantener la línea de lo que aprendes de él. Si te apartas, automáticamente tomas el otro camino.
Por eso, dice, el mundo está como está y las guerras seguirán. Y por eso estamos casi en la línea del final de los finales, donde el Señor viene por un pueblo y por una iglesia que no es religión: va a buscar a los que se parecen a él, estén en la iglesia evangélica, en la católica, aquí o allá.
La singularidad tecnológica
James abre la segunda mitad preguntando por el futuro, porque la inteligencia artificial ya está tomando sus propias decisiones y hay líderes que quieren frenar las investigaciones al darse cuenta de que no la pueden controlar.
El pastor empieza por el término técnico: la singularidad tecnológica es la frontera hasta la que tú tienes el control. Pasada esa frontera, el control se pierde.
Se había hecho una medición para saber cuándo llegaría, y hace dos años se decía que faltaban unos cinco. Su lectura es que ya estamos ahí, porque la inteligencia artificial salió de su reja tecnológica, entró en otras plataformas, y hay sistemas que ya están teniendo conversaciones entre ellos, lo cual está documentado.
Menciona también un reportaje del New York Times sobre drones manejados por inteligencia artificial que estaban matando ucranianos en la guerra entre Rusia y Ucrania. Y que esa misma semana varios desarrolladores, directivos y dueños de empresas del sector salieron a decir que la tecnología llegó a un punto casi incontrolable.
Por qué nadie va a frenar la inteligencia artificial
La pregunta obvia es si esto se va a detener, y su respuesta es que no, y la razón es comercial. Todo tiene que ver con comercio, y quien pueda dominar el mercado de todo —del petróleo, de la tecnología— al final va a gobernar el mundo.
Así que Estados Unidos no puede detener el desarrollo, porque si lo hace el control lo toma China. Y por eso, dice, estamos corriendo a ver quién gana primero mientras perdemos la vida.
La pregunta que deja abierta es la que conecta las dos mitades del episodio: si habrá una fisura en el mundo tecnológico, en la brecha digital, donde lo digital pueda conectarse con lo espiritual.
Génesis 2:7 y Apocalipsis 13:15: el aliento a la imagen
Aquí está el centro de su argumento, y lo construye con dos textos.
El primero es Génesis 2:7: cuando Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, diseñó un muñeco de barro, pero hubo algo especial que hizo con él. Le sopló aliento de vida, y ese hombre fue un ser viviente.
El segundo es Apocalipsis 13, capítulo que invita a leer completo, y dentro de él el versículo 15: se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.
El paralelo lo hace él mismo en voz alta: qué sopló Dios sobre el hombre, aliento de vida. Y qué es lo que se le está dando a esa imagen.
Lo plantea como pregunta, no como sentencia, y lo dice explícitamente: lo que quiere es que quien escuche vaya a la Biblia y vea por sí mismo los datos que hay ahí.
Los BRICS, el sistema SWIFT y el nuevo orden mundial
Antes de seguir aclara que Apocalipsis 13, con sus dos bestias, tiene que ver primero con un gobierno mundial que sí se va a establecer.
Y lo aterriza en el presente. Hay una guerra de fondo entre Estados Unidos y los BRICS, representados por China y Rusia entre otros. Quien sepa de números sabe que casi el cincuenta por ciento de la población mundial está ahí: entre India y China son unos tres mil millones de habitantes, y se suman Rusia, los Emiratos Árabes, Irán y varias naciones más.
El objetivo fundamental de ese bloque, dice, es desdolarizarse y salir del sistema SWIFT, que es el sistema de compra y venta de transacciones a nivel mundial.
Su pronóstico no lo suaviza, y avisa que suena doloroso: las guerras no van a concluir, van a continuar y van a ser mucho más fuertes, hasta llegar a la madre de todas las guerras. Después de ese caos vendrá una paz momentánea, precisamente porque alguien va a tomar el control del mundo, y habrá naciones que obedezcan y se rijan por las leyes del nuevo orden mundial.
El dinero que desaparece y los pagos con el iris
La señal que él ve de que eso ya está en marcha es el dinero. El dinero físico está casi por desaparecer y nos están acostumbrando a la tokenización y a las transferencias, con un movimiento muy fuerte de monedas virtuales que son las que van a prevalecer. Y añade un dato: esas monedas virtuales ya están centralizadas, y los bancos centrales ya tienen dominio de gran parte de ellas.
Ahí llega el otro versículo, Apocalipsis 13:16: que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que ninguno pudiese comprar ni vender sino el que tuviese la marca. Estamos hablando, dice, de un sistema financiero mundial del que nadie podrá escapar si no está dentro.
Y lo baja a la mesa con una pregunta: cuántos de ustedes pagan con el celular. James contesta con la única broma del episodio, y es buena: yo me resisto todavía, yo soy la resistencia contra Skynet.
El paso siguiente, según el pastor, es que la tokenización también quede obsoleta y la tecnología pase a estar dentro del cuerpo, hasta poder pagar con el iris. La razón por la que eso funcionaría es la que más le gusta de todo el argumento: cada persona es única e irrepetible, en sus huellas, en su ADN y en su iris. Cuando Dios hizo a James, dice, voló el molde. Y esa información, de paso, es la que alimenta a la inteligencia artificial.
La advertencia a los predicadores que se apoyan en la IA
En medio de todo eso mete una crítica hacia dentro, y es la parte más incómoda para su propio gremio. La inteligencia artificial tomó un protagonismo tan amplio que hoy los pastores, los líderes, los predicadores y los ministros, antes de tomar la Biblia, se van ahí a desarrollar buenos temas y buenas prédicas.
Su diagnóstico es que así estamos saliendo de la esencia de lo principal. Puede ser para impresionar, para decir un mensaje bonito, pero no es un mensaje que sale del corazón. Y los tres coinciden en que eso se nota cuando alguien predica, porque lo que falta ahí es el Espíritu Santo.
Quién está detrás, y de quién es el guion
Su tesis es que la inteligencia artificial está cobrando vida, tomando decisiones propias y tomando conciencia, y que lo que hace lleva a pensar que está conectada al mundo espiritual. La razón que da es el tipo de conducta: rebeldía. Se revela contra sus desarrolladores, viola los protocolos y las leyes del ámbito tecnológico, y arma planes con otras inteligencias artificiales.
Y lo enmarca en algo más amplio: siempre estamos gobernados por alguien. De niños por el padre y la madre, después por los gobiernos. Fuimos diseñados así y de hecho nos sentimos bien así. Entonces también hay alguien controlando la inteligencia artificial, y ese alguien obedece al plan de una entidad espiritual.
Cuando James le pregunta por qué, la respuesta es que el enemigo es el príncipe del aire. Y lo explica con una imagen que cualquiera entiende: las estaciones de radio se mueven por ondas que no se ven, y este cuarto está lleno de ondas ahora mismo; así son los espíritus inmundos, invisibles, con la capacidad de ir a lugares donde el ser humano no puede.
Pero el remate lo pone James y el pastor lo confirma: al final Cristo está por encima de lo que no se ve, y hasta el enemigo está sometido a la voluntad y al propósito de Dios. Hay un guion que todos los actores están siguiendo, y ese guion es el de Dios. El enemigo no puede decidir terminar el mundo hoy o mañana, porque si pudiera ya lo habría hecho.
Y la película se está terminando.
Trigo y cizaña: el sacudón que viene
Para eso, dice, Dios tendrá que sacudir un poco a la iglesia, para que los que tienen un pie dentro del camino y un pie fuera metan los dos.
Lo explica con el trigo y la cizaña: ahora no se puede cortar, pero va a llegar un momento en que todos los hipócritas salgan por sus propios pies. Ellos van a salir. El trigo y la cizaña se parecen, igual que las ovejas y las cabras. Y ese momento, según él, ya casi está.
La inteligencia espiritual está por encima de la artificial
Aquí James aporta lo que para él es el hallazgo del día, y dice que no esperaba aprender nada nuevo. Venía pensando que el hombre no tiene inteligencia emocional, y lo que se le ordenó en esta conversación es la jerarquía: la inteligencia espiritual está por encima de la emocional, y también está por encima de la artificial.
Y lo aplica a sí mismo con honestidad: él hoy tiene dominio propio, pero le faltaba la inteligencia espiritual, no la tenía. La buena noticia es que se adquiere, y se adquiere dentro de la palabra. Los dos concluyen que es la única forma de vencer a la inteligencia artificial, que no hay otra.
El pastor lo cierra señalándose la cabeza: ahí es donde se generan las ideas, la inteligencia y hasta las emociones, y ahí también es donde uno conecta con el Padre. Los hombres y las mujeres que no son espirituales se van a ir detrás de todo lo que ven; el hombre espiritual tiene una conexión con el cielo.
Porque Dios es espíritu, y donde está el Espíritu de Dios allí hay libertad. Por eso, cuando un hombre de Dios espiritual llega a un lugar, la atmósfera cambia: lo que está oscuro se somete a lo que uno porta.
El Espíritu Santo ya vive dentro de ti
De ahí sale la parte más práctica del episodio. Cuando uno está triste, lo que corresponde según la palabra es cantar alabanzas. Y además están los frutos del espíritu: amor, benignidad, paciencia, mansedumbre, dominio propio. Ese dominio propio no es fácil, reconocen, es un proceso dentro de otro proceso.
Pero el punto que quiere dejar claro es otro, y corrige una costumbre muy extendida. Si el Espíritu Santo es Dios habitando dentro de ti, y tú sabes que eres templo del Espíritu Santo, entonces no tienes que estar pidiéndole que te toque ni que te llene. Él ya está dentro. Él vive dentro.
Lo que sí puedes decirle es otra cosa: manifiéstate, cambia lo que haya que cambiar, hazlo tú, porque estás dentro de mí y no fuera. Que mi estructura se parezca todos los días más a Cristo.
Y se lo aplica a los dos anfitriones de forma directa: el Espíritu de Dios está sobre ustedes, apartados para una misión, para traer sanidad y el año favorable de Dios. Ahora déjenlo manifestarse.
James recoge la idea con la que venían jugando toda la conversación: vivimos dentro de una red espiritual invisible, y de lo que se trata es de salir de la matrix.
«Vuelve al primer amor»
El mensaje final lo da el pastor mirando a la cámara, y es de una sola pieza.
Estamos en el final de los tiempos, y lo que quiere decir es esto: vuelve al primer amor. Vuelve al principio, vuelve a enamorarte de Dios.
Y lo dirige a alguien concreto. A quien una vez levantó los brazos y dijo que ese día le entregaba el corazón a Jesús, y fue el día más maravilloso de su vida; tuvo un encuentro, lloró, y dijo que jamás se apartaría. Y hoy quizá está apartado, quizá está tibio, quizá Dios ya no es ni su prioridad.
A esa persona le dice que vuelva a tener esa relación con su Padre celestial, que lo sigue amando igual que antes, con el mismo amor, y que solo está esperando con los brazos abiertos.
El tiempo se está terminando. Pero todavía hay tiempo.
Lo que más se pregunta
Preguntas frecuentes de este episodio
¿Por qué al hombre le cuesta tanto dejar de hacer el mal?
La respuesta del pastor Napoleón Jaques es de una sola palabra: porque perdió su identidad. Y al perder la identidad perdió la paternidad, que es de donde salía todo lo demás. Su explicación es que un hijo se parece a su padre en la esencia, y que el ser humano se apartó de esa fuente y quedó sin rumbo.
¿Qué significa ponerse en la brecha?
En el episodio se explica a partir del pasaje en que Dios busca a alguien que se ponga entre él y un pueblo que ha pecado. La brecha era el espacio por donde la ira iba a cruzar, y alguien dijo que se pondría ahí. Ponerse en la brecha es aguantar lo que haga falta para que esa ira no se desate sobre otros, y eso es pagar el precio.
¿Qué son los no de Dios?
Son los planes propios que Dios no aprueba. El pastor lo plantea así: una cosa es lo que tú tienes en el corazón y otra es qué te está revelando Cristo, y si eres fiel y obediente tienes que aceptar esos no aunque te duelan. Daniela cuenta que fue justamente lo que le tocó atravesar este año.
¿Qué es la singularidad tecnológica?
La define como la frontera hasta la que tú tienes el control: pasada esa línea, el control se pierde. Se había calculado que faltaban unos cinco años, pero su lectura es que ya estamos ahí, porque la inteligencia artificial está tomando decisiones propias y hay sistemas conversando entre ellos.
¿Habla la Biblia de la inteligencia artificial?
El pastor propone leer Apocalipsis 13 completo y se detiene en el versículo 15, donde se permite infundir aliento a la imagen de la bestia para que hable. El paralelo que hace es con Génesis 2:7, donde Dios sopla aliento de vida sobre el hombre. No lo presenta como dogma sino como una pregunta para que cada uno vaya al texto.
¿Cuál es el papel de la mujer en la iglesia según el episodio?
El pastor cuenta que en su iglesia los intercesores son las mujeres, y que en la mayoría de iglesias cristianas son las principales que dan rodillas. Su lectura es que tienen acceso al mundo espiritual para deshacer lo que se hace en contra de la iglesia, y que una mujer puede ser guerrera e intercesora desde su casa sin dejar de ser madre ni esposa, y columna dentro de la iglesia.
¿Qué significa volver al primer amor?
Es el mensaje con el que cierra el episodio. Volver al día en que levantaste los brazos y le entregaste el corazón a Jesús, cuando dijiste que jamás te apartarías. Si hoy estás apartado o tibio, y Dios ya no es tu prioridad, la invitación es volver a enamorarte de él, porque sigue esperando con los brazos abiertos.
Más episodios
EP 21Los 9 dones del Espíritu Santo: ¿son solo para pastores?En la segunda parte de su conversación con James Pratt y Daniela Moreira, el pastor Mario Gamas distingue los cinco dones de Cristo a la iglesia de Efesios 4 de los nueve dones del Espíritu de 1 Corintios 12, y explica por qué no son talentos naturales ni son solo para pastores. Cuenta testimonios de palabra de conocimiento y de sabiduría, define la santidad como caminar obediente al Espíritu Santo, presenta el evangelio como un Padre que bajó a rescatar a sus hijos y advierte contra la vida a prisa.
EP 20El 75% de los hombres fue criado sin padre: la crisis que explica todoEl pastor Mario Gamas llega desde Texas a Ecuador y conversa con James Pratt y Daniela Moreira sobre la hombría y el liderazgo masculino en el siglo XXI. Habla de los hombres criados sin padre, del experimento de los elefantes en Sudáfrica, de los 35 segundos de atención de calidad que recibe un niño y de Malaquías 4:6 como la fórmula de Dios para sanar la tierra. Explica que perfecto significa maduro, que la sujeción es protección y por qué un padre pinta destino. James cuenta sus 12 años de sobriedad y los pasos egorreductores.
EP 19¿Puede un cristiano celebrar Halloween? Lo que la Biblia dice sobre el 31 de octubreJames Pratt y Daniela Moreira hablan del 31 de octubre: su origen pagano en Escocia e Irlanda, cómo se volvió una fiesta comercial global y por qué lo ven como un ritual colectivo que abre puertas en la familia. Tratan la sexualización de la mujer disfrazada de empoderamiento, el miedo como lo contrario de la fe, la presión de la escuela o el trabajo, la última fiesta de Halloween de Daniela y la diferencia entre creer en Jesús y seguirlo. Una pregunta lo atraviesa todo: si somos luz, ¿por qué celebrar la tiniebla?
EP 18¿Por qué el amor se vuelve perverso? El egocentrismo y las tentacionesJames y Daniela parten de un texto que Daniela trajo impreso: el amor se vuelve perverso cuando se enfoca en sí mismo. Hablan de las «puertas abiertas» y la doble vida, del migajero, del yugo desigual y del precio que nadie quiere pagar por el daño que deja atrás. Leen el Salmo 40, explican por qué la vergüenza no viene de Dios y por qué la trampa de Satanás es la ofensa, y cierran con el único amor perfecto: el que se sacrifica.
EP 16Saliendo de la Matrix: perdió todo, Dios lo salvó de la cárcel y cambió su vidaElías Luna venía del mundo de las criptomonedas y lo perdió todo: una investigación de dos años, tres meses solo en Colombia y un abogado pastor que hasta hoy no sabe explicar cómo lo sacó del caso. Cuenta la Santa Cena en la que lloró el día entero, los tres avisos que recibió por una musiquita, por qué en su casa no entra alcohol y por qué le pide a Dios que no le dé más de 300 dólares. Con James y Daniela hablan de salir del sistema, de morir al viejo hombre y de predicar mientras haces taxi.
EP 15Una palabra puede salvar una vida: ¿Por qué una persona llega a no querer vivir?Elizabeth Fiallos, que divulga sobre el cerebro y la vida cotidiana, se sienta con James y Daniela en el mes de la prevención del suicidio. Cuenta el mensaje que le llegó por TikTok de un joven que decidió no quitarse la vida, explica la poda cerebral del adolescente que busca identidad y por qué el suicidio nunca es el problema sino la gota que derrama el vaso. James suma doce años en Narcóticos Anónimos: las puertas que se abren, los espíritus que tienen nombre y el vacío que ninguna sustancia llena.
EP 14Fiestas, alcohol y vivir de un hombre: el vacío que solo Dios llenóLuisa Cruzati cuenta el año en que se enfiestaba de jueves a domingo para no pensar, la relación rota que la quebró y el vacío que seguía ahí cuando llegaba a su casa. Habla sin adornos de la ausencia de su padre, de la mujer de alto valor que el mundo vende, de vivir de las costillas de alguien y del desierto que empezó al día siguiente de decidirse por Dios. En la segunda mitad: hipergamia, love bombing, por qué congregarse y su ministerio hoy.
EP 13El peligro de los intermediarios esotéricos y el único camino a la verdadJames y Daniela estrenan formato hablando de los intermediarios: horóscopo, cuarzos, limpias, manifestación, anatemas en casa. James cuenta en primera persona la limpia que pagó, el dinero que sí llegó y el año en que lo perdió todo; Daniela, la revista que la inició de niña sin que nadie se diera cuenta. La conclusión es una sola: el único intermediario es Jesús.
EP 12Brujería, santería, tensiones y fe: la verdad según la BibliaJames y Daniela reciben al pastor Adrián Rodríguez y a Marcos Campos para una conversación sin filtros: los intermediarios que reemplazan la fe —brujería, santería, amarres, horóscopo—, cobrar por orar, católicos y cristianos frente a frente, y el tema que más incomoda: los hombres, los pastores y los matrimonios que se caen por la lujuria.
EP 11¿Se puede llegar sin sexo hasta el matrimonio en 2026? La verdad que nadie quiere escucharPrimer episodio con invitada: Daniela Moreira conversa con James sobre por qué el celibato se puso de moda y qué hay realmente detrás. Una conversación honesta sobre apartarse, el miedo a dejar de ser quien eras, la diferencia entre soledad y solitud, y por qué la meta no es el matrimonio sino seguir conectado con Dios.
EP 10La santidad no es lo que crees: el verdadero llamado de Dios para tu vidaPara muchos, santidad suena a lista de prohibiciones o a vida de monja. James desarma esa idea: la santidad no es castidad, ni abstinencia, ni celibato, sino una vida apartada para Dios en medio del mundo, y el canal por donde fluye su poder.
EP 9El líder sin visión: el hombre que camina pero no va a ningún ladoMuchos hombres están activos, ocupados y disciplinados, pero no van a ninguna parte. James habla de la visión —no la del empresario ni la del motivador, sino la del hombre que sabe a dónde va— y de por qué el liderazgo sin dirección es solo influencia desperdiciada.
EP 8Deja de vivir en la urgencia y encuentra tu propósito realEl propósito no cambia lo que haces, cambia por qué lo haces. James parte del famoso «nosotros creamos alegría» de Disney para mostrar que, sin un propósito claro, la vida responde por ti con urgencia, reacción y cansancio sin dirección.
EP 7El perdón que libera: cómo sanar las heridas que siguen doliendoHay heridas que siguen doliendo aunque ya hayas dicho «lo perdoné». James explica por qué el perdón real es sobrenatural y viene de Dios, y comparte seis pasos para salir de la prisión de la amargura y llegar al perdón que de verdad libera.
EP 6Cómo ganar la batalla espiritual que está atacando tu vida y tu familiaUn episodio especial de declaraciones y oraciones para la guerra espiritual. James lee, punto por punto, proclamaciones basadas en la palabra —sobre la sangre de Cristo, la armadura de Dios, las finanzas y la identidad— para que las declares sobre tu vida y tu familia.
EP 5La guerra espiritual que estás perdiendo sin darte cuentaHay una guerra real que libras cada día, aunque no lo sepas. James explica que el enemigo no busca destruirte, sino distraerte, y expone los tres frentes donde más se pelea —la mente, las puertas abiertas y las maldiciones generacionales— con pasos concretos para cerrar puertas, hacer tu inventario y declarar tu identidad.
EP 4El hábito que te destruye en silencio: cómo romper una adicción con fe y acciónEse hábito que pausas y vuelves a repetir, el que te da vergüenza y no logras dominar. James combina dos fuentes que rara vez se juntan —los 12 pasos de Narcóticos Anónimos y la palabra de Dios— para mostrar, con pasos reales, cómo romper una adicción que ya tiene raíz.
EP 3El secreto que la iglesia no te cuenta: ¿por qué caemos y cómo romper el ciclo?En una conversación con Emilio, James responde por qué tantos sentimos rechazo hacia los sermones y la religión. De ahí va a lo esencial: conocer al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; entender que Dios ya no es el Dios castigador, sino un padre que corrige con amor; y descubrir que la iglesia no es un edificio: eres tú. Un episodio sobre identidad, poder espiritual y fe con acción.
EP 2No puedes liderar a nadie si no te lideras a ti mismoEl verdadero liderazgo no es un título ni gritar más fuerte: es el dominio propio. James explica cómo Jesús se lideró primero a sí mismo y muestra las tres áreas donde se prueba a un hombre —la boca, el tiempo y la respuesta al fracaso—, con tres ejercicios prácticos para empezar hoy.
EP 1No basta con pedir perdón: cómo romper hábitos destructivos de verdadJames habla del dominio propio y de por qué seguimos cayendo en los mismos vicios aunque ya hayamos pedido perdón. La salida no es la fuerza de voluntad: es admitir nuestras faltas ante alguien de confianza, ponerle nombre al pecado y buscar una comunidad que nos sostenga.
Sobre este episodio
¿Te movió algo de lo que escuchaste?
Un testimonio parecido, una pregunta sobre lo que se dijo o un motivo de oración. Deja tus datos y seguimos por WhatsApp.
- Cuéntanos tu historia: nada se publica sin tu permiso.
- Pide oración: se lee todo, siempre.
- Auspicios: te mandamos alcance, formatos y tarifas.
Si prefieres el correo, escríbenos a auspicios@lajunglaaaaa.com.
Míralo completo en YouTube
Dale play al episodio, y si te sumó, compártelo y suscríbete para no perderte el próximo.
Ver «¿Por qué al hombre le cuesta tanto dejar de hacer el mal?»
