Guerrero de rodillas
Tu mayor arma no es la fuerza, es la oración constante. Cada vez que doblas tus rodillas, movilizas huestes celestiales a tu favor. No subestimes lo que se logra en el lugar secreto.
Efesios 6:18
Tu oración de hoy
Señor, enséñame a orar en todo tiempo. Declaro que mis oraciones ascienden como incienso delante de ti y activan tu poder en mi situación. Soy un guerrero de rodillas. Amén.
«Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu.»









